30 octubre 2013, 11:41

La bandera arcoíris ondea sobre Sochi

La bandera arcoíris ondea sobre Sochi

La bandera arcoíris de Lesbianas, Gais, Bisexuales, Transgénero (LGBT) intenta obstaculizar el camino al fuego olímpico. Los activistas rusos del movimiento gay llevaron a cabo otra acción de protesta más en la ruta de la antorcha de los Juegos Olímpicos de Sochi en San Petersburgo. En el extranjero no cesan los llamamientos al boicot de los Juegos de Invierno. Las instituciones rusas, por su parte, insisten en que Moscú garantiza la seguridad de todos los participantes en los Juegos, independientemente de su orientación sexual.

Las banderas de la comunidad LGBT aparecieron el domingo pasado en el edificio del Senado y del Sínodo en Petersburgo. Por allí se pasaba la ruta del fuego olímpico y correspondía al ministro de Cultura de Rusia, Vladímir Medinski, portar la antorcha. Según las palabras de los participantes en la acción, la comunidad gay esperaba, de esta manera, hacer llegar a Medinski la idea de que "en Rusia puedes ser perseguido por tus convicciones".

Los activistas rusos de la LGBT, apoyados por sus colegas occidentales, hace tiempo que intentan presionar al Gobierno. No les agrada en absoluto la aprobada ley que prohíbe la propaganda de la homosexualidad entre los menores de edad. Y, por cuanto estamos en las vísperas de los Juegos de Invierno en Sochi, los han elegido como un instrumento para presionar. En esta campaña se han involucrado tanto deportistas, como destacados políticos occidentales. Por ejemplo, una activista de este movimiento arcoiris, la esgrimista alemana Imke Duplitzer, considera que los dirigentes europeos tendrían que ignorar la ceremonia inaugural de los JJOO y otras actividades solemnes. Con anterioridad la ministra alemana de Justicia, Sabina Sabine Leutheusser-Schn arrenberger, no excluyó el boicot a los Juegos de Sochi, ya que “colgarle rótulos a los homosexuales” contradice la Convención Europea de los Derechos Humanos. También hizo un llamado a boicotear los Juegos en Sochi el conocido escritor Stephen Fry.

Pero los deportistas rusos de orientación sexual no tradicional están contra el boicot a esta celebración. Semejantes llamamientos reflejan la opinión de determinadas personas, pero no de las organizaciones, considera el presidente de la Federación deportiva LGBT de Rusia, Konstantín Yablotski:

–En general, las organizaciones occidentales están contra el boicot, esto no es una salida ni constructivo. Ya hemos tenido dos boicots en la historia del movimiento olímpico: en los Juegos de Moscú del año 1980, y en Los Ángeles, en 1984, así que los deportistas no tuvieron la oportunidad de competir normalmente durante doce años. Ellos no son culpables de lo que sucede en el país. Entre nosotros, y se lo digo con toda sinceridad, nadie apoya el boicot. Las organizaciones internacionales tampoco apoyan el boicot. Son determinadas personas las que han hecho declaraciones.

Hay que decir que tampoco entre los políticos occidentales, partidarios de la homosexualidad, la idea de ignorar los Juegos es tan popular. De manera tal que el ministro de Asuntos Extranjeros de Alemania, Guido Westerwelle, un gay al descubierto, está seguro de que la discusión misma acerca del boicot "causará más daños que beneficios a esta causa". Este es un punto de vista saludable. La campaña de propaganda y los intentos de desacreditar a Rusia a la vista de la comunidad mundial casi seguro que no conllevará a que la mayoría de los rusos asuman respetuosamente a aquellos que han orquestado todo este escándalo. Además de que no hay fundamentos reales para preocuparse. Moscú ha declarado, reiteradamente, que las personas de orientación sexual no tradicional se sentirán cómodos en los Juegos Olímpicos de Sochi. Una vez más esto fue confirmado por el presidente de Rusia, Vladímir Putin, en un encuentro con el jefe de COI, Tomas Bach, el 28 de octubre:

–Haremos todo lo necesario para que los participantes y los huéspedes se sientan cómodos en los Juegos Olímpicos de Sochi, independientemente de su nacionalidad, raza u orientación sexual.

En general, la cuestión referente al boicot no es deportiva sino política. Y las consecuencias de semejante solución impensada pudieran ser muy serias para todas las partes, está convencido el vicepresidente del Centro de Comunicaciones Estratégicas, Dmitri Abzálov:

–Yo dudo que esto lleve a ignorar los Juegos los cuales tienen un importante significado político social, y, a pesar de determinadas violaciones, a Londres viajaron diferentes equipos nacionales. Si de pronto sucede semejante boicot, se convertirá en un precedente y los equipos nacionales dejarán de asistir a las competiciones. Así que yo pienso que la información de fondo será en las vísperas tensa, pero no habrá por parte de las selecciones nacionales quien ignore nada. Puede que haya algunas acciones de protesta por parte de deportistas.

El fondo informativo de los medios de prensa occidentales, aparte de esto, cada vez más, se convierten en antirusos. Parecía que se habían apagado ligeramente las pasiones alrededor de Siria, los éxitos diplomáticos de Moscú obligaron a los críticos a callar. Pero apareció otro pretexto: hasta la inauguración de los Juegos faltan cien días. Y ya se sabe que en Sochi los gays serán sometidos a una cruel discriminación. Y entonces aparece la “homofóbica” ley, según Occidente, en el centro de la atención. Aunque en el documento no haya ninguna homofobia. El mismo dice: Sobre la prohibición de la propaganda homosexual entre los menores de edad. Las palabras claves son "propaganda" y "menores de edad". Ciudadanos deportistas, ya sean gays o lesbianas ¿A qué vienen a los Juegos? ¿A establecer records o a dedicarse a hacer público su modo de vida y a seducir a menores de edad? Si vienen a competir, nada los amenaza. Si vienen a hacer propaganda, ya saben lo que dice la Carta Olímpica: “En los objetivos Olímpicos, en los lugares donde se llevan a cabo competencias y en otras zonas olímpicas está prohibidas cualquier tipo de protestas o propaganda de carácter político, racial o religioso”. Pero si a lo que vienen es a seducir, en este caso existe el Código Penal de cualquiera de los países participantes en los JJOO. De manera que no hay ninguna nueva prohibición en la ley rusa.

fs/lj/sm

Nota: Las opiniones expresadas por el autor no necesariamente coinciden con los puntos de vista de la redacción de La Voz de Rusia.

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