11 abril 2013, 11:54

Días de arte flamenco en Moscú

мария пахес танцовщица фламенко испания

La actuación del bailaor de flamenco Farruco clausuraba ayer el XII Festival Internacional de Flamenco de Moscú que ha tenido lugar en varios escenarios de la capital de Rusia del 5 al 10 de este mes de abril.

Con un concierto lleno de energía y de raza, de clase y técnica depurada, el bailaor sevillano cautivó a un público que, a pesar de la densidad artística de las jornadas anteriores, todavía continuaba con ganas de fiesta. El menor de la conocida saga de bailaores se presentó en Moscú con un espectáculo dinámico y coral. Moderno con raigambre tradicional. Tangos, bulerías, seguiriyas… todos los palos se fueron desgranando poco a poco, junto a los ya recurrentes guiños los grandes maestros del flamenco, origen de todo este arte.

En los dos días anteriores, habían pasado por el escenario del Teatro Estatal Académico Mali otras dos destacadas figuras del baile flamenco: Eva Yerbabuena y Rocío Molina, bailaoras de altísimo nivel y con varios galardones en su haber. Sus espectáculos revelaron una vez más que el tiempo ha hecho evolucionar el baile, lo ha transformado, mejorando su técnica, puliendo su estética y añadiendo elementos que antes no tenía. Atavismo, potencia y velocidad. Con un armónico mestizaje musical y plástico. Pasión y fusión, que es precisamente el cliché español que está en la mente del público moscovita y que ha venido a buscar al festival. 

La actuación de estas figuras del baile fue la culminación a la fiesta de los aficionados al arte que se inició el pasado 5 de abril, con un concurso con la participación de treinta artistas flamencos procedentes de Rusia y de los países de la CEI. Baile, guitarra y cante con rasgos eslavos en el escenario del principal centro de flamenco de Moscú: Casa del Flamenco “Flamenquería”.

El festival de flamenco ¡Viva España! es ya toda una tradición que se sustenta en el entusiasmo de los aficionados y los concursantes, además del estímulo de las brillantes apariciones de los maestros españoles, invitados para actuar y para impartir clases magistrales. Por aquí han pasado artistas del nivel de los bailaores Mercedes Ruíz, Adela Campallo, Adrián Galia, Amador Rojas o el guitarrista Chicuelo. Y, este año, Eva Yerbabuena mostrará los secretos de su técnica a las bailadoras rusas.

Pero el brillo de este arte, eminentemente andaluz, no se restringe a este festival. Son ya muchos los artistas que, durante los últimos años, han actuado en Rusia. Un país que ha entrado en su agenda de giras casi sin hacer ruido. Nombres de talla mundial como los guitarristas Paco de Lucía, Tomatito, Vicente Amigo o Gerardo Núñez y los bailarines Joaquín Cortés, Rafael Amargo o Sara Baras. Rusia los conoce y los valora y no solamente como representantes de un folclore determinado, sino también como músicos, como virtuosos en su disciplina. 

Todos ellos han llenado grandes salas en varias ciudades de Rusia y, en caso de los guitarristas, han tenido el honor de clausurar con sus actuaciones importantes certámenes de guitarra, como el Festival Internacional de Guitarra de Kaluga que siempre ha contado con la participación de los mejores guitarristas del mundo en todos los estilos.

Y es que el flamenco se ha puesto de moda en Rusia, sobre todo en Moscú. Siempre hubo un cierto interés, pero quizás ahora esté en su mejor momento, desde que comenzó la ola de su popularidad a finales de los años noventa. María Melanishina, actriz, profesora de yoga y amante del baile flamenco lo recuerda:

—Cuando yo estaba en la Escuela de Arte Dramático, en 1998, representamos un espectáculo de García Lorca con una escena de baile incluida. Me impresionó tanto que entré en contacto con los grupos de pioneros del flamenco que había en Moscú para aprender a bailar. Eran grupos de entusiastas relativamente pequeños, pero ya había bastantes, por lo que no tuve problema para integrarme en uno.

La situación ha cambiado radicalmente y el flamenco se ha convertido hoy en una actividad más dentro de la oferta cultural y de ocio en Rusia. Su gran aceptación ha posibilitado que abandone definitivamente ese toque doméstico, casero y nostálgico, propia de los puntos de reunión de emigrantes. Aunque la mayor parte de los centros están en Moscú, y hay varios en San Petersburgo, también casi cada ciudad rusa de tamaño grande tiene su club de aficionados.

La Casa de Flamenco “Flamenquería” está ubicada en un palacete de tres plantas y cuenta con todas las instalaciones que se le pueden pedir a un centro de enseñanza de música y baile: un pequeño teatro para las actuaciones, habitaciones para los ensayos e incluso una tienda. Moderno y decorado con un gusto exquisito.

“Esto es mucho más que un negocio. Evidentemente tiene que ser rentable, pero que el hecho de hoy estemos aquí es el resultado del flechazo que sintieron sus fundadores por el flamenco y por todo el arte que lo rodea durante un viaje a España. Pero hay inversiones mucho mejores que un local de este tipo. Además, la gente que viene por aquí siente verdadera pasión por esta actividad. La vive de verdad y solo se marcha del club cuando este cierra por la noche. Así que el flamenco en Moscú es, a su manera, un estilo de vida” , comenta Julia Nozdrunova, directora de relaciones con los medios de comunicación de “Flamenquería”. 

Un centro de este nivel es muy caro de mantener y más teniendo en cuenta que la dirección del club se ha tomado todos los detalles muy en serio, sobre todo lo relativo a la enseñanza: “todos nuestros profesores son españoles, profesionales contrastados a los que se contrata por un periodo de tres o cuatro meses, tras el cual regresan a España y vienen otros nuevos. Además, se tiene especial cuidado en traer pedagogos de diferentes escuelas y ciudades para que nuestros estudiantes tengan una formación lo más amplia y contrastada posible. Eso es calidad y cuesta un dinero que sale del bolsillo de los alumnos de “Flamenquería” y del patrocinio del Fondo Duende, que se dedica a la difusión y la popularización de legado cultural de España en Rusia”, apunta Julia.

Los rusos suelen llegar al mundo del flamenco por diversas vías. La mayoría lo descubre durante un viaje por España: una noche en un tablao flamenco, con este ambiente nuevo y tan excitante. Son emociones que muchos quieren volver a experimentar ya de vuelta a casa. Y es que el sentimiento del cante jondo y el temperamento electrizante del zapateado enganchan sin remedio. Algunos, los músicos, los guitarristas o los bailarines, lo hacen tirando de la cuerda, al explorar en otros estilos musicales hasta dar con los maestros españoles: una pieza de Manolo Sanlúcar, por ejemplo, o un baile de Sara Baras. A partir de ese momento se abre la puerta a otra cultura, a otra dimensión.

El flamenco es diferente, muy diferente al jazz, al blues o al tango. Es un trago denso y vistoso para el espectador. Sin embargo, los estudiantes más exigentes encuentran una barrera que los desanima un poco: “La guitarra es mi vida. Los guitarristas flamencos me encantan, les escucho mucho y he leído mucho sobre ellos. Toco para mí algunas de sus piezas, pero me resulta imposible darles la vida que ellos le dan. Es más que una técnica, es la interiorización de toda una cultura, que para mí solo accesible de una forma plena para alguien que ha nacido o ha crecido junto a sus fuentes... o ha sido bien instruido desde pequeño. No sé, me parece que es una forma de sentir”, se lamenta Vadim Koltsov, guitarrista y profesor de guitarra. María Melanishina describe esta misma situación a su manera. 

Yo pasé dos cursos de flamenco en Córdoba. Allí aprendimos todos los pasos, toda la técnica a la perfección. Sin embargo, paseando por la calle, me daba cuenta que las rumbas y las bulerías sonaban por todas partes, la gente hablaba, cantaba y se movía su ritmo. Un ritmo natural que nosotras no teníamos. Al ver bailar a una española la diferencia saltaba a la vista.

Es divertido, apasionado, profundo. Enigmático y magnético para el alma rusa. Un encuentro de culturas. Lo cierto es que la ejecución eslava de una pieza flamenca le da un aire diferente… Y el flamenco mismo nació como resultado de una amalgama de estilos. 

fs/rl/sm

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