Esto es lo principal que dijo la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarte, en vísperas de la apertura en Tokio de la sesión anual del directorio del FMI y del Banco Mundial (BM).
Según evaluaciones hechas por participantes del evento, el informe del FMI sobre el estado actual de la economía mundial contiene conclusiones aciagas sobre regiones clave como EEUU y Europa. Al propio tiempo, los expertos no son propensos a hablar de una reincidencia pronta e inevitable de la crisis mundial de 2008, si bien esa probabilidad es alta.
Cabe suponer que los directivos del FMI y el BM, al igual que todas las personas normales, no pueden librarse del presentimiento de nuevos infortunios globales, más aún que algunas conclusiones de analistas indican, a todas luces, la posibilidad de una repetición de la crisis de 2008.
El economista y autor del libro La comunidad de los capitalistas, Eduard Qualls, calculó que en 2010 en EEUU se “desconectaron” de la economía mundial setecientos quince billones de dólares. Este dinero giraba y sigue girando hasta ahora exclusivamente en el mercado de instrumentos financieros secundarios –derivados– que representan en sí una suerte de “ruleta financiera”.
El problema consiste en que si hasta ahora en dicho mercado jugaban básicamente inversores particulares y compañías inversoras privadas, ahora lo hacen bancos, que ponen en riesgo sus propios capitales. Entrevistado por La Voz de Rusia, Eduard Qualls, explicó:
—Si los bancos comerciales no participaran en este juego, el resultado afectaría a las personas u organizaciones que toman parte en ese juego. Pero esto se volvió un problema sistémico: en caso de fracaso, la pérdida del dinero real simplemente se retira de la economía. Y es que ese dinero podía ser invertido en el sistema educativo, en la reparación de vías, en el sector de la construcción, en esferas vitales. Por el momento, la situación en la economía es más o menos estable, la gente invierte recursos en “nubes financieras” y el dinero no va a parar más allá de los bolsillos. Y dado que en ello están involucrados los bancos que operan con dólares reales y los invertidos en “nubes financieras”, la situación es penosa.
La gente y los bancos están implicados en este juego y hacen dinero el uno del otro, considera Eduard Qualls. El sector financiero está enfermo, sus participantes no tuvieron en cuenta la experiencia de 2008, sino, por el contrario, agravaronn los errores fatales.
Es muy posible una reincidencia de la crisis de 2008, pero lo más probable es que no ocurra en los próximos años, supuso en una entrevista con La Voz de Rusia el director del Instituto de Problemas de la Globalización, Mijaíl Deliaguin:
—La crisis de 2008 fue una crisis del sistema hipotecario norteamericano y de la pirámide de los derivados, que la propia crisis destruyó en buen grado. La crisis de Europa del sur es la segunda ola de la crisis y ya está claro que no desplomará el euro, ni la Eurozona, ni la Unión Europea, ni a todo el mundo. Por eso pienso que ahora hay que mirar muy atentamente lo que ocurre en China, porque dentro de algunos años el crecimiento de la economía china puede caer aún más fuerte. Y cuando este crecimiento alcance, digamos, el 5%, en la propia China se perfilarán tendencias serias y complicadas que golpearán a todo el mundo, porque hoy China, como un atlante, sostiene sobre sus hombros toda la economía mundial. De modo que yo por ahora me fijaría en China.
Los sucesos de 2008 fueron en buena medida imprevistos, porque todos los que se vieron salpicados actuaban de forma excesivamente emocional –recordó en entrevista concedida a La Voz de Rusia, el director general del Grupo ALOR, Serguéi Jestánov:
—Ahora el propio hecho de que se habla mucho de la crisis, las conversaciones no cesan prácticamente desde 2008, esta situación, quiérase o no, prepara a los sujetos económicos para un posible empeoramiento de las condiciones económicas. Por eso es muy probable que se produzca aún cierta ralentización de la economía, que no tendrá un carácter tan súbito ni de pánico, como en 2008, porque la mayoría de los sujetos económicos, sean ciudadanos o empresas, esperan la crisis y, por consiguiente, están mucho mejor preparados para ella.
En síntesis, de por sí la amenaza permanente de la crisis preserva en cierto grado la economía de casos bruscos y rigurosos de fuerza mayor. Otra cosa diferente es el dinero y los artículos, que son una substancia perfectamente real, que cuando en condiciones de crisis se vuelve deficitaria, nadie se puede sentirse satisfecho.
mj/rl
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