Aparte de la ayuda que se canaliza a través de la CIA, se trata de suministros continuos de armas. Turquía abastece a los insurgentes sirios de misiles antiaéreos portátiles. Con estas acciones, Ankara y Washington hicieron fracasar el plan de Kofi Annan para un arreglo pacífico. Según politólogos, Siria se convertirá próximamente en objeto de intervención extranjera incluso sin la autorización del Consejo de Seguridad de la ONU.

La agencia Reuter sostiene que el Ejército Libre Sirio recibe ayuda desde Washingron, autorizada meses atrás por el propio presidente. Agentes de servicios secretos estadounidenses fueron enviados a una base secreta de insurgentes sirios en las cercanías de la ciudad de Adán, en Turquía. La Casa Blanca y el Consejo de Seguridad Nacional de EEUU siguen sin comentar estas filtraciones de prensa, pero su confirmación oficial por parte de Washington es cuestión de tiempo, afirma el experto orientalista ruso Borís Dolgov:

–A través de la CIA y el canal turco, EEUU envía armas y dinero al Ejército Libre Sirio y otras organizaciones radicales. Esto es sabido desde hace tiempo. Hay una base en Turquía: la de Incirlik, donde los grupos armados de la oposición siria tienen su cuartel general. Por allí operan agentes de la CIA contactando con representantes turcos. Hace tiempo que hay envíos de armas, y concretamente, de sistemas antitanque.

Washington también ayuda económicamente a los insurgentes armados en Siria. El Departamento de Estado asignó veinticinco millones de dólares para “fines no militares”, incluidos los suministros de equipos de comunicación. Además de EEUU, es Turquía la que colabora prácticamente con los grupos armados de la oposición siria. Según diversas fuentes, los insurgentes recibieron por esta vía durante los últimos meses tanto armas, como misiles antiaéreos portátiles. Estas acciones de Ankara y Washington modifican el carácter del conflicto sirio, sostiene el politólogo orientalista, Gumer Isaev:

–No cabe duda de que estos suministros contradicen a los principios fundamentales del plan de Kofi Annan. Paralelamente a las iniciativas de paz, se arma a una de las partes. En estas circunstancias, es absurdo hablar de un arreglo pacífico. Representantes estadounidenses y turcos han reconocido que están apoyando a los rebeldes y lo consideran como algo normal. Frente a esta actitud, llama la atención la histeria desatada en los medios de comunicación occidentales en torno a los suministros de armas rusas a Siria como parte de nuestras relaciones bilaterales con ese país. Este griterío le sirve a Occidente para justificar sus propios envíos de armas.

Según expertos, se hacen preparativos para una eventual intervención a Siria sin la autorización de la ONU. Rusia y China bloquean la aprobación de un escenario de fuerza por parte del Consejo de Seguridad. Sin embargo, los patrocinadores de la oposición siria no cejan en su intento de imponer una solución militar, dice Borís Dolgov:

–En efecto, se hacen preparativos para una intervención armada a Siria sin la autorización de la ONU. Como no hay forma para legitimar esta intervención, Occidente, Turquía y las monarquías del Golfo se esfuerzan al máximo por encontrar alguna vía para saltarse las resoluciones. Así, suministran armas desde Turquía a los insurgentes en Alepo para que sigan combatiendo contra las tropas de gobierno.

Hace ya varios días que el ejército regular sirio lucha contra los grupos armados de la oposición en Alepo, la segunda ciudad más importante de Siria. Paralelamente, los turcos están concentrando sus tropas en las regiones fronterizas con Siria. El miércoles pasado unidades blindadas turcas comenzaron maniobras en esta área.