Aunque el informe no contiene información sobre el hambre general, el documento pronostica una desaceleración del crecimiento agrícola en la próxima década hasta un 1,7 % frente al 2 % en los últimos diez años. Al mismo tiempo, aumentará el precio de la carne, pollo, granos, etc., mientras que el área de la tierra fértil en el mundo seguirá disminuyendo. El inquietante informe llegó junto con la sequía que azota los EEUU y su posterior inflación de los alimentos. Así por ejemplo, los precios de maíz han subido un 40 %. Esta temporada es una temporada de altos precios, comenta el director del Centro Analítico "SovEkon" Andrei Sizov. En lo que respecta a las previsiones globales, pues es difícil hablar de las perspectivas del mercado de alimentos incluso para los siguientes dos años.

—Estoy siendo optimista y no estoy muy de acuerdo con los pronósticos de que la población del planeta supere la producción de los alimentos, dice Andrei Sizov. Les recordaré que dichos pronósticos existen hace varios años, incluso décadas. Así, a mediados de los años cincuenta del siglo pasado, se ha discutido activamente la falta de alimentos en una organización tan influyente como el Club de Roma. Estos pronósticos no se han materializado.

Según Andrei Sizov, los altos precios de los productos agrícolas no sólo permiten a los agricultores ganar dinero sino al mismo tiempo estimular el desarrollo de la tecnología agrícola, atrayendo inversiones a esta área. Este es el lado positivo del problema del aumento del costo de los alimentos.

Ahora en el mercado mundial de alimentos hay grandes esperas, que juegan un papel muy importante, dice el director del análisis de los mercados financieros de "Alfa Capital" Vladímir Bragin.

—Si nosotros vemos un aumento de precios de los alimentos, estos tienen que ver con los países en desarrollo. Por ejemplo, existe la opinión, de que los acontecimientos en el Oriente Medio, se deben en parte al hecho de los precios de los alimentos eran muy altos. Es decir, en los países pobres, el aumento de precios de los alimentos provoca una inestabilidad política e incluso el cambio de régimen. Para los países desarrollados, aquello no afecta drásticamente la economía en su conjunto ni para los consumidores. El problema es que cuando la inflación es causada por un shock externo, como el alza de precios de los alimentos, el banco central no puede hacer prácticamente nada al respecto. Si el banco comienza a luchar con la inflación en esta situación, tratando de limitarla de alguna manera, esto repercute negativamente en la economía. Así que las consecuencias pueden ser muy diferentes, pero en general, personalmente no veo nada catastrófico.

Por ahora el aumento de los precios de los alimentos no se ve amenazante considera el experto. Mientras tanto, según los últimos datos del Departamento de Agricultura de los EEUU, menos de la mitad de los cultivos se encuentran en buen estado, y aproximadamente 22 % de la cosecha de trigo se perderá.

Autor: Nikita Sorokin