No puede menos de preocupar a los especialistas tampoco el aumento del número de cesantes entre la población activa en Europa. Su número pasa de los diecisiete millones. El nivel máximo de paro persiste en España: el 24, 1 %. Portugal entra en el primer trío con el 15,3 %. Revista de Noticias señala que entre la juventud menor de veinticinco años el número de desempleados asciende al 36,1 %.
Los analistas coinciden en la opinión de que ha llegado la hora de hablar de cuán problemáticas son las perspectivas de una serie de países de la UE. En su opinión, el Banco Central de la zona euro se encuentra ante el dilema: continuar la incentivación para combatir con eficacia la recesión, o replegarla para parar el salto de precios de consumo y devolver a la gente la confianza hacia las medidas económicas de los gobiernos. Un representante de la Comisión Europea declaró que esta trabaja en crear condiciones para “generar un crecimiento económico”, condiciones que garanticen el aumento del empleo. Se trata de la creación de un verdadero mercado del trabajo europeo.
“Un tema de primer orden. Aquí se refleja todo el conjunto de problemas de la zona euro: tanto económicos como sociopolíticos. A pesar de los esfuerzos de las autoridades, no hay confianza en su éxito. Para los europeos son una cosa habitual ya los multitudinarios actos de protesta. Baste mencionar las huelgas españolas de los trabajadores", subraya Borís Kagarlitski, director del Instituto de Globalización y Movimientos Sociales:
—Antes que todo, el problema consiste en que los métodos que se usaban para combatir la crisis, en realidad llevaron a su dilación y profundización. En general, la experiencia mundial de política anticrisis muestra dos tipos de reacción: el primero es neoliberal de parte de los gobiernos de estados en crisis, que están seguros de que los problemas se resuelven por sí mismos, mejor dicho: el mercado lo soluciona todo. El segundo, a cuenta de la expansión de los programas sociales estatales, a cuenta del cambio del equilibrio de intereses económicos a favor de los nacionales. Un ejemplo es el boom económico en una serie de países latinoamericanos que se dieron cuenta, antes de que los europeos, de los defectos de la economía neoliberal. Es cierto que los europeos no se corresponden netamente ni con unos estándares ni con otros. Pero el principal mal consiste en que ellos se habían unido en una zona, o sea la zona euro, siendo muy diferentes por el nivel de su desarrollo. Y comenzaron objetivamente a perder la cara debido a los programas de acción impuestos. En España y Portugal, a propósito, los intentos de la población de volver a la realidad sus gobiernos a veces tenían éxito, incluso cambiaron gabinetes.
Este ha sido el punto de vista del experto ruso Borís Kagarlitski, que puntualiza que se asiste ya a cierta realidad y los nuevos elegidos por el pueblo se ven obligados a buscar salida de tan intrincada situación. Esperanza Aguirre, presidenta de la autonomía madrileña y miembro del Partido Popular de España, dice:
—Los próximos meses y años no van a ser fáciles. Va a haber que luchar mucho para llevar adelante las reformas que España necesita para salir de la crisis. En esta lucha todas las mujeres y hombres del PP tenemos que arrimar el hombro.
Es posible comprender a una representante de las autoridades, miembro del gobernante PP, que desea hacer todo lo que de ella dependa, para mover España al cauce del crecimiento y del bienestar. Aun cuando la situación no es de las fáciles. El sistema financiero español se nutre del Banco Central Europeo al paso que los acreedores internacionales pueden no superar tal fardo, ya que la economía española mucho mayor que la portuguesa y la griega.
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