Hace justo un año, esa noticia fue anunciada por el propio presidente estadounidense Barack Obama. Sin embargo, la muerte del jefe de Al Qaeda no trajo la tranquilidad ni a EEUU ni a otros países.

Muchos consideraron exagerados los rumores de la muerte del jeque Osama. Algunos descartaron la noticia, diciendo que nadie, aparte de los participantes directos, tuvo pruebas de su muerte. Otros están seguros de que Bin Laden con otros aspecto vive en una ciudad apacible en su Yemen natal o en EEUU. También hay quienes consideran que el “terrorista número 1” murió hace mucho tiempo, mientras que los hechos de hace un año no fueron más que un espectáculo.

Para todo el mundo, y especialmente para EEUU, Osama Bin Laden fue la  encarnación del mal. En calidad de organizador y patrocinador, Bin Laden alcanzó la cima de la gloria el 11 de septiembre de 2001, día en que quedaron destruidas las Torres Gemelas del World Trade Center en Nueva York. Unas tres mil personas perecieron. Desde entonces la misión principal de los servicios secretos de EEUU fue matar al terrorista. Aún el presidente George Bush prometió dar muerte de Bin Laden, pero lo hizo el actual inquilino de la Casa Blanca, Barck Obama. Sin embargo, con la “sepultura en el mar Arábigo” del cuerpo de Osama Bin Laden la amenaza del terrorismo no desapareció, dice el diputado de la Duma (Cámara Baja) de la ciudad de Moscú y presidente de la Asociación de Veteranos del grupo antiterrorista Alfa, Serguei Goncharov:

—No pienso que próximamente se pueda decir que el terrorismo dejó de ser el problema número uno para todo el mundo. Por cierto que la figura de Bin Laden tiene gran significado, pero no es insustituible. Al Queda sigue operando en todo el mundo. Por otra parte, en Europa hay un problema que derivó en sucesos trágicos en Francia, Bélgica y otros países. Tras aceptar los principios de la tolerancia, Europa no llega a comprender la amenaza que esa tolerancia representa para el Viejo Mundo.

Hace un año, cuando Obama pronunció las palabras “¡Se hizo justicia¡” en alusión a la muerte de Bin Laden, la popularidad del presidente se disparó. Según datos oficiales, la campaña antiterrorista en Afganistán, emprendida en 2001, le costó a EEUU la vida de unos dos mil soldados. En el aniversario de la operación llevada a cabo en la ciudad paquistaní de Abbottabad, el Obama realizó una corta visita no anunciada a Kabul. Los representantes del cuartel general del republicano Mitt Romney se apresuraron a acusar a Obama de intentar apostar otra vez a esa misma carta. Bin Laden era un factor importante para la política norteamericana, tanto exterior como interna –dice el jefe del Departamento de Asia Central y Kazajstán del Instituto de los Países de la Comunidad de Estados Independientes (CEI), Andrei Grozin:

—Se puede decir que Bin Laden fue en buen grado un “proyecto virtual” norteamericano. Era una figura muy cómoda para EEUU, ya que siempre actuaba al unísono con las resoluciones y medidas de la administración norteamericana.

En estos días del aniversario de la muerte de Bin Laden, los servicios secretos norteamericanos y europeos temen que Al Qaeda pueda perpetrar explosiones en aviones con ayuda de terroristas con implantes de artefactos explosivos. Supuestamente, tales atentados pueden ocurrir en aviones que se dirigen a EEUU.

Autora: Autora: Olga Denísova