En diversas regiones de la República Checa se celebraron mítines cuyos participantes reclamaban la renuncia del Gobierno. 

En Praga los mítines congregaron a dos mil personas, en Brno a cuatro mil y en Hradec Králové a mil. 

Los manifestantes declaran que si el Gobierno no renuncia, las protestas tendrán carácter nacional. El descontento de los ciudadanos ha sido causado por reformas sociales y corrupción.