Resulta que la “roca-espía” es real. El ex jefe del gabinete de Tony Blair, Jonathan Powell, reconoció que los servicios secretos británicos utilizaron en Moscú equipos de espionaje camuflados en una roca, para realizar espionaje contra Rusia hace 5 años.
Esta historia se hizo famosa en enero de 2006. La televisión rusa transmitió el documental sobre una operación del Servicio Federal de Seguridad de Rusia contra un grupo de espías británicos. Se trataba de “cuatro cuasi-diplomáticos británicos”. Uno de ellos, el secretario archivista de la embajada británica en Moscú, Christopher Pirt, instaló en una plaza de la capital rusa un transmisor oculto en una roca falsa para comunicarse con sus contactos en el país eslavo. Cuando los informantes pasaban al lado de la “roca” con un ordenador de bolsillo, el dispositivo recibía datos de él. Luego, el espía británico se acercaba al transmisor y dejaba o recibía la información de la misma manera.
Los trasmisores camuflados son usados por los espías de todo el mundo, el miembro del Consejo para la política exterior y de defensa, Alexander Mijáilov:
–Los transmisores camuflados siempre se han usado como escondites. Durante muchos años la intelegencia no ha inventado nada nuevo en materia de transmisión física de información. Durante decenios e, incluso, siglos, este tipo de dispositivos se han usado para el intercambio de datos.
Cuando se descubrió el pastel, Gran Bretaña reaccionó de manera muy agresiva acusando a Rusia de calumnias y provocación. Además, los agentes del Servicio de Inteligencia Secreto del Reino Unido, conocido comúnmente como MI6, tomaron a mal las sospechas de que usen los métodos tan antiguos. Mientras tanto estos métodos de camuflaje siempre han sido muy eficaces a pesar de algunos fallos, explica Alexander Mijáilov:
–En los años 70, cerca de un aeropuerto moscovita fue encontrado, por pura causalidad, un “tronco” con un transmisor dentro. El dispositivo recibía información por radio y la enviaba al satélite, ahora se encuentra en el museo del Servicio Federal de Seguridad.
Un caso curioso tuvo lugar a mediados de los años 50: los servicios especiales de Grecia intentaron instalar sistemas de intercepción de conversaciones en la embajada soviética. Para ello, construyeron al lado un hotel, abrieron orificios en los muros de ambos edificios y colocaron los dispositivos. Los soviéticos descubrieron el truco y empezaron a tirar de los cables para sacarlos, al mismo tiempo lo hacían los agentes griegos, pero los soviéticos fueron más fuertes y se hicieron con todos los equipos.
Según aseguran los agentes de los servicios especiales, en la vida de los espías ocurren muchas anécdotas, pero sólo algunos llegan a ser del dominio público, explica el director general del Consejo para la estrategia nacional, Valeri Jomiakov:
–Tenemos un acuerdo especial con China: si los agentes rusos descubren a un espía chino, no lo anuncian sino comunican confidencialmente a los servicios especiales chinos. El espionaje siempre está vinculado a la políticaq. Si tenemos unas relaciones políticas tensas con Gran Bretaña, los escándalos de espías se hacen públicos.
En el mundo actual un espía descubierto ya no es un malvado sino un famoso. El escándalo de espías ocurrido en 2011, cuando en EEUU fueron arrestados 10 espías rusos, dio la fama a Anna Chapman, bautizada por los periodistas como “agente 90-60-90”. Ahora es una figura mediática famosa tanto en Rusia como en el Occidente. Es posible que los espías británicos fracasados se conviertan en estrellas en su país. Hoy en Gran Bretaña estrenan una película de BBC que habla, entre otras cosas, de su misión.
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