11 marzo 2008, 18:27

COMPATRIOTAS RUSOS EN BOLIVIA

Este material de Alexander Andrianov trata de algunos detalles de la vida de nuestros compatriotas en Bolivia. Un reciente



Este material de Alexander Andrianov trata de algunos detalles de la vida de nuestros compatriotas en Bolivia.



Un reciente acontecimiento motivó el interés por esta cuestión: el jefe de la Eparquía de Argentina y de América del Sur del Patriarcado de Moscú, metropolita Platón santificó el primer templo ortodoxo en la mayor ciudad boliviana: La Paz. Reverendo Platón ofició allí una liturgia divina, comulgó a todos los deseosos, bautizó a algunos y desposó a otros compatriotas nuestros. El metropolita llamó la atención sobre el gran papel de la Embajada de Rusia en la construcción de la iglesia. Gracias a esto, pude llamar al embajador ruso en Bolivia Vladimir Kulikov. Le pedí contarme cómo había sido la vía hacia este templo y por qué se estrenó tan solo ahora. La respuesta de Vladimir Kulikov pintó un cuadro nítido y completo que refleja de lleno el carácter de la diáspora rusófona en este país. Por lo demás, escuchen ustedes mismos al diplomático ruso:



El embajador de Rusia en Bolivia Vladimir Kulikov dice que trabajaba ya en Bolivia como consejero-enviado de la Embajada de Rusia en los años 92- 96 y a partir de 2003 es embajador. La colonia rusa en Bolivia se formó por dos vías: en los años 50 aquí llegaron viejos creyentes de muchos países latinoamericanos y de China. Otra parte de la colonia consta de nuestros connacionales, en su mayoría las rusas que llegaron con sus maridos egresados de centros docentes soviéticos de los años 70. Primero yo y mi esposa queríamos crear una capilla. Esta idea fue recogida por nuestros compatriotas, sobre todo por la pareja: Larisa Kusoblik, egresada del Instituto de Arquitectura de Rostov, y su marido Javier Crespo. Ellos trazaron el proyecto y se pusieron a la cabeza de la obra. Todo se hacía con el dinero donado, sin gastarse un copec de dinero púbico. A los tres años. El templo quedó edificado y el 24 de febrero fue consagrado. Ahora es el lugar de encuentros de la comunidad rusohablante. Tales comunidades se formaron también en otras ciudades: Cochabamba y Santa Cruz.



Supongo, amigos, que la respuesta a la pregunta de por qué el templo se inauguró hace poco, está a la vista: porque aparecieron personas que pensaban: “no sería mal…”, sino que se empeñaron en hacer realidad su propósito. Fíjense en que no se trata de eclesiásticos, sino de un diplomático y su esposa. El templo aguarda aún a su superior. Pasará cierto tiempo y aquí aparecerá su padre de la feligresía local que le ayudará a emprenderle el camino de la ortodoxia. Mientras tanto, aquí va la gente a poner vela y a rezar a su manera. Pero la gente viene. Para acercarse al iconostasio confeccionado en Serguiev Posad. Porque hay necesidad. Justo esta necesidad llevó a la decisión de construir un templo ortodoxo en el departamento de Santa Cruz, donde vive la mayor parte de nuestros compatriotas bolivianos. De ello me in formó Lubov Quiñones Molina. Vive aquí más de 20 años y durante este tiempo su vida está vinculada plenamente con los intereses de la diáspora rusa de Santa Cruz. La mayoría son viejos creyentes que se ocupan, como les enseñan sus postulados, del cultivo de cereales. Es a ellos que ella dedica su cariño y su cuidado. Por lo demás, como dice ella, a estos no se limitan las cosas.



Lubov Quiñones Molina dice que en los 20 años de su vida en Santa Cruz los viejos creyentes se adaptan en grado notable a una vida común y muestran gran interés por la cultura rusa. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia les envió manuales y ahora se enseña a sus hijos según programas rusos. Se celebran veladas dedicadas a escritores y científicos, a través de las cuales la gente se acostumbra a la cultura e historia rusa. Se afianzan los lazos con las asociaciones “Egresados de centros docentes de Rusia” y “Los rusos en Bolivia” Celebramos juntos las fiestas ortodoxas y nacionales. Hemos creado conjuntos musicales. Ahora yo estoy trazando el proyecto de una escuela rusa que funcione los sábados. Pero necesitamos ayuda, pues carecemos de locales y de medios financieros. Pero se fortalecen nuestros promisorios vínculos con la Casa de Compatriotas de Moscú.



En virtud de circunstancias desconocidas, en Bolivia no hay representación con el Centro de Relaciones Culturales de Rusia con otros países. Sin embargo, la diáspora rusófona lleva aquí, como vemos, una vida plena, saturada. Porque hay personas que se preocupan por la calma espiritual de nuestros compatriotas residentes en Bolivia. Este peso lo echaron sobre sus hombros la propietaria de la tienda “Óptica” en el departamento de Santa Cruz Lubiov Quiñones Molina y el jefe de la legación diplomática rusa en La Paz Vladimir Kulikov.


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